Cruzar un continente en tren

Hay un umbral de unas cuatro horas a partir del cual el tren deja de ser la opción lenta: no hay traslados al aeropuerto, teatro de seguridad ni cinta de equipajes; tienes un asiento del que puedes levantarte, una ventanilla que merece la pena mirar y estaciones en el centro de ambas ciudades. A partir de ese umbral, el tren nocturno puede sacar el viaje por completo de tus horas de vigilia.
En esta página
La regla de las cuatro horas, que en realidad es de seis
De centro a centro, un tren de cuatro horas suele ganar al avión cuando sumas el trayecto al aeropuerto, la llegada anticipada, el vuelo y el traslado de vuelta al centro. París–Londres, Madrid–Barcelona, Tokio–Osaka y Milán–Roma son rutas claramente favorables al tren.
El umbral se acerca a las seis horas si valoras el tiempo. En el tren puedes trabajar, comer, dormir, caminar y usar el móvil. Cuatro horas aprovechables son mejores que noventa minutos en el aire más tres horas de colas.
Cómo funcionan realmente los trenes nocturnos
En los trenes nocturnos es frecuente reservar la opción más barata y arrepentirse. Las categorías son bastante parecidas en todos los países.
- Asientos: lo más barato y soportable durante una noche si no hay otra opción, pero no dormirás bien.
- Literas: cuatro o seis camas en un compartimento compartido, con ropa de cama incluida; es sociable y una lotería si alguien ronca.
- Camas: de una a tres plazas, lavabo y puerta que cierra bien. Esta es la categoría por la que merece la pena pagar.
- Compartimentos privados con ducha: caros, pero a veces más baratos que un hotel más un vuelo.
- Las camas se agotan mucho antes que los asientos, a menudo con meses de antelación en verano, y los precios suben con rapidez.
Reservas: la regla que más dinero ahorra
Los periodos de venta y las tarifas anticipadas varían según el operador, la ruta y el periodo del horario. Consulta cuándo abren las ventas oficiales, las reservas de asiento, las condiciones de cambio y las posibles interrupciones antes de confiar en una conexión.
Averigua cuándo se abren las reservas para tu ruta concreta y compra ese mismo día. Un billete comprado al llegar puede costar cuatro veces más que la tarifa anticipada. Los pases flexibles tienen sentido en muchos trayectos largos durante un periodo corto, pero rara vez para solo tres o cuatro viajes.
Rutas que merecen la pena por sí mismas
El Transiberiano recorre 9.289 kilómetros entre Moscú y Vladivostok, aproximadamente siete días sin paradas, siete husos horarios y 87 ciudades.
Las líneas Bernina y Glacier, en Suiza, atraviesan túneles en espiral y viaductos declarados Patrimonio de la Humanidad.
La línea de las tierras altas de Sri Lanka llega hasta Ella entre plantaciones de té, con las puertas abiertas.
Indian Railways no es una ruta pintoresca, sino un país: decenas de millones de pasajeros y el mejor lugar para conocer gente que no habías pedido conocer.
El tren transcontinental de Canadá da prioridad a los trenes de mercancías, así que el servicio de pasajeros puede retrasarse horas mientras el vagón restaurante sigue atendiendo como un hotel sobre ruedas.
Detalles prácticos para disfrutar de un viaje largo
- Reserva un asiento orientado hacia delante y protegido del sol para el tramo más largo.
- Lleva más comida de la que necesitas y algo para compartir. Compartir comida es la forma más rápida de entablar conversación en un tren.
- Lleva una batería externa porque los enchufes de los trenes antiguos son más una promesa que una realidad.
- Lleva tapones para los oídos y antifaz, incluso en un compartimento privado.
- Lleva una botella reutilizable. Algunos trenes tienen agua caliente; otros no tienen nada.
- Descarga mapas sin conexión. Es sorprendentemente útil saber en qué estación estás cuando no la anuncian.
El argumento que no tiene nada que ver con el tiempo
La verdadera razón para viajar en tren no es la eficiencia. El tren te devuelve la distancia. El avión borra el espacio entre dos lugares; el tren te hace recorrerlo: los suburbios se van convirtiendo en campo, cambian los cultivos, el color de las tejas y, hacia la hora del almuerzo, el idioma de los anuncios en los andenes.
Por eso, un viaje en tren de catorce horas no son catorce horas perdidas. Es el viaje, no el intervalo antes de que empiece.
Fuentes y enlaces útiles
Consulta la información y las condiciones vigentes de estas organizaciones. Estos enlaces no validan todas las afirmaciones de esta guía; los horarios, precios y recomendaciones pueden cambiar.
Anima tu itinerario
Cuando tengas la logística resuelta, convierte el viaje en un mapa animado listo para compartir.
Abrir el editor